Café, lapicero, lágrimas, risas, y papeles mal gastados. Conversaciones sin final, contradicciones de las dos. Hoy ya no estás aquí pero cada día que ha pasado, te mentiría si te digo que no te he extrañado. He tratado de convencer a mi corazón de lo mal amiga que fuiste, de todos tus defectos, pero es demasiado terco y me hace recordar solo los buenos momentos. Fuiste mi hermana, mi cómplice, mi fiel amiga. Llorábamos reíamos como si el mundo no existía. Nadie nunca podrá ocupar tu lugar. El dejarte de querer se ha convertido en una decisión que se niega a ser mía. Ojala algún día nos volvamos encontrar tal vez no reímos y todo será igual. será como si el tiempo no ha pasado. Ojala algún día nos olvidemos de las estupideces que hoy nos separan y que pensándolo bien no significan nada.
He pensando mil veces llamarte pero mi orgullo es más fuerte que nuestra amistad. Maldito orgullo que nos engaña y nos hace pensar que es el que gana. Maldito orgullo que hoy nos separa. Maldito orgullo, maldito tiempo, que no cura el alma que no logra sanar las heridas. El tiempo es solo un espejismo que engaña. Que le pone una máscara a tus decepciones, a tu dolor, a tu alma.
Tal vez nuestro encuentro no será nada de lo que he escribido o pensado. Es posible que nos hemos olvidado y que no importe si estamos o no. Es posible que cuando nos veamos no signifique nada, que las emociones ya no nos atan que no exista expectaciones. Que sea tarde para reuniones y reconciliaciones. Es posible que nos miremos, crucemos la calle y nos comportemos como dos extrañas. Cada cual por su camino.